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GRAN BRETAÑA ES MUCHO MÁS

¿Piensas en Gran Bretaña como un lugar de verdes campiñas, pubs, sandwiches de pepino, Buckingham Palace, bombines y paraguas? Gran Bretaña es eso y mucho más. Deja las ideas enlatadas en casa y prepárate para descubrir la cuna del fútbol, del punk, del brit pop y de Harry Potter.
¿En qué otro lugar podrías animar tu tiempo de estudios con los mejores macro-conciertos del planeta, partidos de fútbol, de rugby o competiciones de remo?
¿Eres un ecologista empedernido? Existen miles de rutas perfectamente trazadas para recorrer a pie, a caballo, en bici…
Seguro que no sabías que Gales, además de ovejas y campos verdes, tiene también enclaves surferos a lo largo de 50 kms. de costa.
¿Has oído alguna vez hablar de los misterios de Cornwall? Mitos druídicos, viejas abadías, castillos encantados y el gigante Cormoran (Cormy, para los amigos), entre otros. Aquí no podemos contártelo todo, pero trataremos de darte alguna información para que estudies tu curso de inglés en el lugar más apropiado. Puedes contactar con Turismo Británico si deseas más información en el 902 171 181 o a través de su página web www.visitbritain.com/es.

Londres
En Londres nadie es raro. De hecho, lo insólito es lo cotidiano en esta ciudad abierta al mundo donde conviven personas de todos los colores y nacionalidades a la búsqueda de ese espíritu cosmopolita y sin complejos que muestra la capital británica. El té de las cinco y el Año Nuevo Chino, un gaitero escocés y los “Hare Krishnas” repartiendo pastelitos, el centro económico de la City y el carnaval caribeño de Notting Hill, Buckingham Palace y los mejores clubs de música house... La calle bulle y tienes que ser como una esponja si quieres empaparte del espíritu de los contrastes en la ciudad más grande de Europa.
Aunque el estudio del idioma es importante, también lo es conocer a fondo la cultura donde vive y se desarrolla el inglés. Aprovecha el tiempo y date todos los paseos que puedas: sólo caminando por los barrios del centro te quedarás alucinado con la arquitectura y la forma de vestir de la gente. Si después de visitar la National Gallery, la Tate Modern, el Big Ben, Trafalgar Square, el Madame Tussaud’s o London Dungeon te encuentras agotado, siéntate en cualquier banco de Hyde Park y relájate en este entorno de bosque urbano, tan inglés, uno de esos espacios tranquilos (plagados de ardillas) donde parece que nunca pasa nada. Craso error.
Para desplazarse por Londres, el modo más rápido y la mejor manera de llegar al centro desde las afueras es mediante el metro londinense (Tube). De todos modos, si tienes tiempo, viajar en uno de los típicos autobuses rojos de dos pisos es mucho más relajante y barato. Los taxis negros abundan pero son caros.

MUSICALES
Cuando Shakespeare llegó a Londres en 1588 el teatro era un entretenimiento bárbaro para la plebe y un divertimento extravagante para la realeza. El joven William tomó el teatro Globe con sus obras sobre el poder y las pasiones y convirtió a Londres en la ciudad del drama y la comedia.
Hoy en día Shakespeare es un referente por el que hay que pasar si se quiere hablar de la escena londinense, pero a su lado siempre aparece otro nombre o soniquete inevitable, y no nos referimos a Marlowe, su célebre competidor, sino a Andrew Lloyd Webber, el autor de los musicales más importantes de las últimas décadas. Turistas de todo el mundo y del interior de Gran Bretaña peregrinan hacia el West End para ver “Los Miserables” o “El Fantasma de la Ópera” a pesar de que llevan años y años en el mismo teatro. Sin embargo, hoy por hoy, el musical más visto en la ciudad es “El Rey León”, una adaptación espectacular de la película de animación de la Disney. La mayoría de salas se concentran en el área del West End, sobre todo cerca del Soho y los alrededores de Leicester Square. También en Covent Garden, en cuya plaza se respira un magnífico ambiente teatral, con actuaciones callejeras junto al pórtico de la St. Paul’s Church, la iglesia de los actores.
Lamentablemente ir al teatro no resulta especialmente barato, por eso una de las opciones más interesantes puede ser la de dirigirse a la taquilla de la Society of London Theatres (SOLT) en Leicester Square, donde todos los días se venden entradas a mitad de precio para las representaciones de ese mismo día en todos los teatros del West End, aunque suele tener sólo las entradas más caras y te arriesgas a que no tengan de la que quieres. Aquí se cobra exclusivamente en efectivo, están restringidas a cuatro por persona y llevan un recargo por el servicio de hasta 2 libras por entrada. Los estudiantes y desempleados pueden conseguir precios especiales en las entradas para muchos espectáculos.
El SOLT cuenta con una Student Theatre Line
(Tel. 0207 379 8900) que te informa de todo.

MERCADILLOS
Londres es una ciudad grandiosa cuando se tiene mucho dinero y un estímulo para la imaginación cuando la cartera es extraplana. Dicen que los mejores diseñadores del mundo mandan a sus rastreadores de tendencias a los mercadillos londinenses para apropiarse de las ideas que se han generado en la calle. Son listos: si la elegancia es patrimonio de París la modernidad se viste en Londres.
El mercado de Camden es el más famoso de la ciudad por sus artículos de gran estilo a precios reducidos. Situado en un antiguo gueto de irlandeses y grecochipriotas, este barrio se ha convertido en una zona bohemia y juvenil a orillas del canal gracias al ambiente generado por el mercado. Las prendas más originales de segunda mano podrás encontrarlas aquí, además de antigüedades y rarezas de todo tipo: ropa retro y para salir de noche, guerreras, jeans baratos, música, zapatos originales, muebles, joyas étnicas, comida, muchísimos artículos de piel y regalos estrafalarios que no encontrarás en ningún otro lugar de Londres.
Portobello, en Notting Hill, es el lugar perfecto para adquirir objetos insólitos y antigüedades los sábados por la mañana. Además del mercadillo al aire libre, a la altura de Elgin Crescent se encuentran varias tiendas con encanto: librerías especializadas en cocina, en música, en cine o en viajes (como la que aparecía en “Notting Hill”, la película de Julia Roberts) y moda de vanguardia.
Las calles Oxford Street, Regent Street y Bond Street son el edén del consumismo, así como los almacenes Harrods, en Knightsbridge, el epicentro del lujo propiedad de Mohammed Al Fayed.

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Oxford y Cambridge
Situada a unos 90 kilómetros de Londres, Oxford es junto a Cambridge, una de las ciudades más visitadas de Gran Bretaña debido a la importancia y atractivo de sus universidades. El campus de Oxford, cuyos orígenes se remontan al siglo XII, se encuentra repartido por todo el centro. Existen numerosas calles peatonales repletas de bicicletas, patios antiguos, capillas, jardines, comedores y bibliotecas de ambiente medieval, al más puro estilo ‘Harry Potter’. Sin embargo, la imagen de Oxford para la mayoría de los británicos es la de un “gueto” para estudiantes de clase alta que hablan con acento nasal, se alojan en lujosas habitaciones y beben oporto a primera hora de la mañana. Nada más lejos de la realidad. El perfil de los estudiantes universitarios de estas ciudades se parece bastante al del resto de Gran Bretaña, pero el poder de ciertos rituales, como llevar el traje de estudiante antiguo, la solemnidad de los edificios y las graduaciones, sigue envolviendo con un cierto misticismo culto todo lo que rodea a Oxford y Cambridge. Lo cierto es que son lugares muy pequeños y el ochenta por ciento de sus habitantes son jóvenes. Consecuencia: ¡Tiene que ser divertido!
En los “colleges” de Oxford han estudiado personajes como Oscar Wilde (Magdalen College), Margaret Thatcher (Somerville College, una de las primeras instituciones fundadas para mujeres) y por mucho que te extrañe, Rowan Atkinson, el famoso Mr. Bean, (en el Queen’s College).
Para que no se nos acuse de partidismo alguno, mencionaremos también algunos personajes que han estudiado en Cambridge. Erasmo, llegó a Cambridge como profesor de griego y el lugar donde enseñaba a sus alumnos tomó su nombre. Como estudiantes podemos citar a Darwin, a Cromwell, a John Harvard, que se embarcó para Norteamérica y echaba tanto de menos Cambridge, que fundó una Universidad allí que lleva su nombre. O a Lord Byron, que no encontró plaza en Oxford. Una buena síntesis de las dos universidades la encontramos en Stephen Hawking, que se graduó en Oxford, pero se doctoró en Cambridge. Por supuesto la lista de cursos, universidades, escuelas y alojamientos de todo tipo no tiene fin. Tanto una como la otra disponen de excelentes comercios y su oferta deportiva es variada. El “punting” es el pasatiempo favorito tanto para los estudiantes como para los visitantes de verano. El “punt” es un tradicional bote plano por debajo, ideal para las aguas poco profundas del Támesis y el Cherwell. Las otras embarcaciones más comunes son las que pertenecen a los clubes de remo universitarios, fundados en el siglo XIX cuando las chisteras eran el uniforme oficial estudiantil. Las primeras regatas Oxford-Cambridge (un Barcelona-Madrid a remojo) tuvieron lugar en 1829.
Pero además de estas dos apuestas seguras, en esta región podemos encontrar también la cuna de William Shakespeare: Stratford-upon-Avon, un precioso lugar donde además de conocer todos los lugares donde transcurrió la vida de Shakespeare y la de su mujer, Anne Hathaway, podrás visitar los alrededores, por ejemplo Warwick Castle, a la vez que aprendes inglés en un ambiente tranquilo y agradable.

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Bristol
Nadie se explica cómo un lugar tan pequeño puede haber generado una escena musical y artística tan innovadora. Ciudad del hierro, de Massive Attack, de Wallace and Gromit y el trip-hop, Bristol es la alternativa perfecta para los que están cansados de los precios desorbitados y la exigente etiqueta “fashion” de la capital, pero no quieren renunciar a descubrir clubes fascinantes poblados por una fauna de “piercing”, plumas, lentejuelas y tatuajes (¡hasta doce publicaciones dedicadas al mundo del tatuaje se pueden encontrar en los kioscos ingleses!). Hay quien se lo quita todo y derrama carne. Sin pudor, en la noche de Bristol ningún gato quiere ser pardo. El club Thekla es uno de los lugares más calientes y sudorosos de la noche. Situado en un antiguo barco ruso, la pista principal es una impresionante bodega de techos altos que a mediados de siglo sirvió como almacén de víveres, y que hoy está dominado por el ritmo entrecortado del “drum and bass” (bajo y batería) que ha desplazado en los últimos años al “house” casero.
Para los que tengan fuerzas después de una noche de ajetreo y “dance”, el día ilumina el asfalto de una ciudad tranquila, que entreteje con naturalidad el movimiento cultural “underground” con una remodelación urbanística al más puro estilo “voluntarismo institucional”. La Fundación de la Lotería Nacional está invirtiendo miles de millones en lavarle la cara a unos muros llenos de graffitis, un arte que ya se expone en algunas galerías y que tiene su mayor exponente en Banksy, un escritor al más puro estilo del Bronx que deja su huella en todas las señales de tráfico de la ciudad.

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Bath
Situada a 19 kilómetros de Bristol, Bath tiene una apariencia armoniosa y relajante que desmiente su noche, una de las más divertidas e insomnes de esta esquina de la isla. La ciudad es conocida por sus manantiales de aguas termales, motivo por el que se convirtió en lugar de culto para los celtas y en balneario curativo para los romanos.
Está sembrada de museos, pero la atracción principal son los baños romanos y la abadía. Vale la pena ir a Bath durante el festival que se celebra durante dos semanas entre mayo y junio. Intérpretes de jazz, música clásica, folk y blues, además de acontecimientos literarios y artísticos transforman la ciudad en un punto de encuentro para la cultura. Por la noche Babylon es una de las discotecas más animadas. Decorada como si fuera un kasbah marroquí, está organizada en varios espacios y cada noche tiene un tipo de música diferente. North Parade es un sótano en el que se zambullen multitudes de estudiantes y el Loft es un local junto al Theatre Royal con música en directo.

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Brighton
Esta ciudad es una atractiva mezcla de diferentes culturas. Una gran movida gay, unas excelentes discotecas y una importante comunidad de surfistas, todo concentrado en el radio de un kilómetro, convierten a Brighton en el lugar de referencia al sur de Inglaterra y un gran centro para las artes, con su punto más álgido durante el festival que se celebra en mayo. Aunque hace tan sólo dos siglos era un pequeño pueblo de pescadores, Brighton se puso de moda entre la clase aristocrática cuando Jorge IV empezó a acudir a la ciudad para pasar los fines de semana junto a su amante. De los restos de su adulterio quedó uno de los edificios más emblemáticos de Brighton: el exuberante Royal Pavilion, un palacio original, totalmente ecléctico, muy del gusto por lo oriental que tenían las clases altas del siglo XIX. Con total cabezonería, el rey Jorge mandó construir un edificio fuera de tiempo y de lugar con alminares, cúpulas con revuelta, pagodas, miradores y motivos varios de la India y China. Hoy, alejada de excesos orientalistas, la ciudad tiene un cierto encanto bohemio, un zumbido que proviene de la mezcla de turistas, los miles de extranjeros que vienen para estudiar inglés y una población universitaria, sobre todo de Bellas Artes. Un ambiente que no te debes perder.

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Norte de Inglaterra
El Norte de Inglaterra te ofrece la posibilidad de estudiar en un lugar poco frecuentado por estudiantes extranjeros, por lo que podrás aprender en un auténtico ambiente inglés.
Los habitantes de esta zona tienen fama de estar muy orgullosos de su región y de ser amables y cordiales. Si decides estudiar aquí te sentirás, seguro, muy bien acogido. Existen infinidad de cursos y programas para todas las necesidades.
Estamos hablando de una tierra llena de contrastes. Por un lado, las ciudades de Leeds, Manchester y Liverpool tienen un gran patrimonio industrial, están en la vanguardia de la cultura juvenil y son de las más dinámicas de Gran Bretaña. En Liverpool, por ejemplo, podrás seguir las huellas de los Beatles. Y por otro, no lejos de allí, al noroeste, tenemos los hermosos y melancólicos paisajes de la región de los lagos, que han inspirado a grandes poetas.
Si prefieres la historia, visita la ciudad de Chester, al suroeste de Manchester, y para playas y zonas intactas, Northumbria, donde encontrarás la ciudad universitaria de Durham, con su catedral. En el condado de Yorkshire, destacan los famosos páramos, telón de “Cumbres Borrascosas”, la famosa novela tantas veces llevada al cine.
El Norte es también famoso por su cerveza y su comida variada, que va desde el tradicional Yorkshire Pudding hasta restaurantes con platos de todas partes del mundo.

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Gales
En el País de Gales el nombre del rey Arturo y del mago Merlín están presentes en las leyendas mágicas que pasan de generación en generación. Los propios galeses dicen que si conoces a Arturo conoces Gales (y viceversa) y cada año miles de personas hacen su particular peregrinaje para encontrar la mesa redonda, Excalibur o el mismo Santo Grial. Snowdon, donde se supone que están enterrados los restos del rey de Camelot, es la montaña más alta de Inglaterra y Gales con 1.085 metros de altura. El valle que está al pie del macizo se llamaba Cwm Hetiau (valle del sombrero) porque muchos pasajeros perdían el suyo en los vagones abiertos del tren al pasar por esa zona.
Lo cierto es que, a pesar de que estamos hablando de mitos, nadie vuelve con las manos vacías, ya que todos encuentran un tesoro escondido en los mágicos paisajes galeses. Unos paisajes preservados de cualquier contaminación, como lo demuestra el hecho de que todavía quedan caballos salvajes, nutrias y focas en bahías escondidas.
Existen algunos lugares de la costa donde el surf se ha convertido poco menos que en una religión, como por ejemplo Crab Island, Langland Bay, Horton y Gower.
Para llegar a Gales hay transporte regular desde ciudades como Londres o Manchester, tanto en avión como en autocar y tren, y dentro del país existe una amplia red de transportes.

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Cardiff
La ciudad donde está enterrado Roald Dahl, el autor de “Charlie y la Fábrica de Chocolate”, es una de las sorpresas que te esperan en Gales. Bañada por el río Taff, la principal atracción turística de Cardiff es su castillo, una mezcla de restos romanos, torreón normando y fantasía victoriana. Cerca de allí está el nuevo Estadio Nacional de Rugby, que se construyó para acoger al Campeonato del Mundo de 1999. Los galeses son unos fanáticos de este deporte, así que no deberías perderte el ambiente que se respira en los pubs y en las calles cuando juega en casa el equipo nacional: está cargado del edificante fervor de la cerveza.
En los últimos años Cardiff ha vivido una gran transformación. Gracias al dinero del proyecto Millenium, unos muelles viejos y medio abandonados se han convertido en la esplendorosa Cardiff Bay, un área de grandes paseos, jardines, atracciones y buenos restaurantes.
Además de poder recrearte en sus calles, la capital de Gales tiene mucha actividad en los pubs, donde habitualmente podrás encontrar música en directo y fanáticos de la pinta. Después de las once ya sabes, la vida está en los clubs.

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Escocia
Gaitas, whisky, galletas de mantequilla y hombres con faldas son sólo algunas de las cosas que podrás ver en Escocia. Los escoceses son personas amables y muy hospitalarias y lo que más les gusta es hablar.
Además de escoceses que te deleitarán con sus conversaciones, encontrarás vegetación salvaje en la que podrás practicar el rafting, el submarinismo, la pesca, la escalada, el senderismo y hasta aprender, si no se te resiste, algún baile folclórico. Si eres un enamorado de la naturaleza, en Escocia encontrarás el lugar ideal para disfrutar de la misma. En la región de las Highlands, o Tierras Altas, se concentran las mayores alturas de las Islas Británicas. Es un paisaje que no te dejará indiferente, con grandes extensiones salpicadas por fiordos, lagos y valles de origen glaciar. Moray Firth, por ejemplo, la gran bahía en forma de cuña, es una de las pocas zonas de Europa que mantiene una población residente de delfines.
También en Escocia se encuentra Glasgow, una ciudad de gran interés para los amantes de la arquitectura y el diseño que de un día para otro se ha convertido en un icono cultural. Viaja por la Naranja Mecánica (la red de metro) y sumérgete en la arquitectura de Charles Rennie Mackintosh. Hace muy poco se ha inaugurado una flamante Galería de Arte Moderno, que se añade a los muchos museos y salas de exposiciones ya existentes en la ciudad. Glasgow ofrece también gran variedad de pubs y locales para salir de marcha.

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Edimburgo
Edimburgo es una ciudad teatral en todo el sentido del término. Emplazada sobre un conjunto de antiguos volcanes extinguidos y escenario de intrigas palaciegas, mitos románticos y héroes orgullosos de su independencia, esta urbe de cuestas empedradas es uno de los lugares más bellos de Europa. La ciudad es una sucesión de pendientes que desaconsejan tacones altos y calzado incómodo. De hecho, y a pesar de la Universidad, Edimburgo es una de los lugares de Gran Bretaña donde menos se utiliza la bicicleta.
El núcleo medieval de Edimburgo tiene como eje principal la Royal Mile, una amplia avenida que une el castillo, en el extremo oeste, con la abadía y el palacio de Holyrood House, en la zona oriental. En esta calle, que se convierte en escenario callejero de los cientos de grupos que viajan a Edimburgo para actuar en su Festival durante el mes de agosto, desembocan un sinfín de callejones estrechos que conducen a pintorescos y sombríos “courts”. Estos patios, a veces comunicados entre sí, fueron morada de ilustres personajes o simples ciudadanos. Artesanos, comerciantes, aristócratas y pueblo llano, una insólita mezcla de clases sociales que convivía en la parte alta de la Royal Mile.
Aunque la vida nocturna está en su mejor momento durante el festival, las 49 semanas restantes también dan mucho de sí. La mejor zona para ir de copas es Rose Street, una calle peatonal plagada de pubs donde los estudiantes de la zona suelen hacer una ronda bebiendo media pinta de cerveza en cada uno de los locales. Prácticamente todos los días del año puedes escuchar jazz, rock y folk en directo. Para enterarse de las programaciones lo mejor es comprarse The List, una revista quincenal que reseña todas las actividades de Glasgow y Edimburgo.

EL FESTIVAL
Es el festival más espectacular del mundo, el más multitudinario y convoca en su sección oficial a lo mejor de la escena internacional en teatro, música y danza:
16.000 artistas en total. Sin embargo, lo que popularmente se conoce como Festival de Edimburgo son en realidad seis festivales que se concentran simultáneamente en la monumental capital escocesa. El Fringe (www.edfringe.com), que comenzó como festival alternativo, es el más importante y animado, junto al oficial, y cuenta con unos mil espectáculos repartidos por toda la ciudad, entre calles y teatros, que puedes encontrar a casi todas las horas del día. Además, durante agosto y septiembre Edimburgo es la sede del Festival del Libro, de Cine, de Jazz, así como el “Tattoo”, famoso espectáculo militar que tiene lugar en el mismo Castillo de Edimburgo. www.edinburghfestivals.co.uk

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Al aire libre
En cualquier punto de Gran Bretaña uno nunca está demasiado lejos de un paisaje al aire libre, así que no pierdas la oportunidad de escapar de las multitudes y haz una pequeña excursión a pie o en bicicleta para oxigenar los pulmones. Para los más duros existen numerosos senderos de largo recorrido, así como la oportunidad de practicar disciplinas más exigentes como el montañismo o la espeleología. En la costa y en muchos de los lagos que hay tierra adentro se pueden practicar actividades como la vela y el windsurfing. Pero para disfrutar de la sensación de aislamiento lo mejor es poner rumbo a Gales o Escocia. La Snowdonia galesa y las Highlands escocesas ofrecen las mejores oportunidades para el montañismo en Gran Bretaña y han sido escenario de algunas de las películas más espectaculares de Hollywood.
Recorrer el país en bicicleta es fácil, barato, conveniente, saludable y muy divertido. Puedes pararte donde quieras y añadir un poco de sabor pintoresco al viaje comiendo en medio de la naturaleza. Para no perderte tienes la “National Cycle Network”, una serie de rutas para ir en bici, conectadas entre sí, algunas libres de tráfico y otras con un tráfico muy ligero que se inauguraron en el año 2000. ¿Que cómo puedes seguir los caminos? Muy fácil, debes seguir las señales azules que están fijadas a las farolas (para evitar que los aficionados se las lleven como souvenir). El mapa oficial puedes obtenerlo dirigiéndote a Sustrans (www.sustrans.org.uk).

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Catedrales del deporte
Si de algo están contentos los británicos es de haberle dado al mundo los deportes más populares. El fútbol, el críquet, el rugby o el golf son sólo algunos ejemplos de juegos nacidos en el Reino Unido cuya tradición se mantiene intacta y ha generado millones de aficionados y estadios grandiosos. Los fanáticos del deporte podéis crear vuestra propia ruta del césped y peregrinar a las catedrales deportivas del país. En Glasgow, por ejemplo, está el Ibrox, uno de los doce estadios a los que la UEFA ha concedido la categoría de cinco estrellas. Es la sede de los Rangers y en él se acaban de gastar 47 millones de libras esterlinas (Tel. 0044 870 600 1972). Otro de los puntos que no hay que perderse es el mítico Old Trafford, el estadio del Manchester United. Visítalo y siente la energía de un equipo que tantas veces ha ganado la Liga, la Copa de la Liga, la Copa de la “FA” y la Copa de Europa (Tel. 0044 161 868 8631). Para los amantes del rugby, un deporte todavía minoritario en España pero que cada día gana más adeptos, es inevitable la parada en el Millennium Stadium de Cardiff, una maravilla arquitectónica donde tuvo lugar la Copa del Mundo en 1999. Para sentir la pasión del hogar espiritual del rugby, lucha por conseguir una entrada y escuchar el cántico de los fans. Los partidos contra Inglaterra (alimentados por la vieja rivalidad con Gales) son espectaculares (Tel. 0044 2920 232 661).
También el tenis tiene su templo mundial en este país. Visita el museo en el All England Club de Wimbledon y sumérgete en su historia. Contempla la famosa pista central y descubre curiosidades como que el tenis sobre césped solía llamarse “sphairistike”. Los golfistas pueden perderse en St. Andrews, un campo situado al norte de Edimburgo conocido como ‘la cuna del golf’. Aunque las carreras de caballos no tienen muchos fans en nuestro país, más de 500 millones de personas son testigos del Grand National cada año (evidentemente no caben en el hipódromo, es cosa de la tele). En el centro para visitantes de Aintree, cerca de Liverpool, se recrea la emoción de las carreras de caballos. Haz una apuesta virtual en un Grand National virtual y, como remate, por qué no pruebas a cabalgar en un simulador, para sentirte como uno de los ganadores.

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El Clubbing
Entre los tonos grises de las ciudades industriales cualquier macroespacio es bueno para inventarse un club. Las fábricas metalúrgicas, los viejos almacenes, las cocheras, los cubículos oscuros de techos altos se transforman tras el desahucio de las reconversiones industriales en lugares para el trance sudoroso del “drum and base” y el “hip hop”. Cuanto más industrial es una ciudad, más fuerte es la escena y el modo de vida “clubbing”. Peluqueras, mineros o abogados disfrazan su vida cotidiana con plumas y piercings sin miedo a la desmesura. Fabric es el último espacio de moda que ha destronado al veterano Ministry of Sound (que por otro lado también sigue dando mucha guerra) en la capital británica. Tres plantas, músicas y ambientes diferentes, comida, tienda y el inevitable “chill out” componen este tipo de macro-discotecas que compiten con clubes más pequeños poblados por una variedad racial donde las chicas hindúes compiten en glamour con las jamaicanas.
En el norte de Inglaterra, Birmingham, Leeds, Sheffield (con los mejores locales de ciberpunk) y Liverpool son asfalto de “raves”, fiestas clandestinas que se convocan a través de Internet y por el boca a boca, que pueden concentrar a dos mil personas que no saben a dónde van, pero sí lo que buscan.
The Sanctuary, en Birmingham; Planet Peach, en Glasgow, Eden, en Edimburgo; o Club Uropa en Leeds son algunos de los mejores clubes en el Reino Unido. En todos hay que pagar y muchos de ellos exigen que seas socio.
Para no encontrarte con sorpresas desagradables tras una larga cola, lo mejor que puedes hacer es informarte en www.clubber.co.uk o en www.uktheguide.com, donde podrán incluirte en una serie de listas que equivalen a ser socio.

 


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